Porque solo eso hago, llorar, llorar hasta que se me seque el alma, hasta que se me muera el amor, llorar hasta que no queda ni una gota de lo que soy para ver si así , si no soy yo, entonces dejo de ser yo la que te ama a ti. Llorar hasta morirme, llorar hasta que mis lagrimas no tengan tu nombre, romperme a llorar, mientras me robo poemas sobre llorar y escucho música que me hacen llorar, llorar mientras pretendo que sigo viva, cuando en realidad, estoy muerta.
"...Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando. Llorar como un cacuy, como un cocodrilo... si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día!..."
Oliverio Girando
Espantapájaros 18
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